Luna

 


Con la brújula rota
he caminado hacia el oeste 
con el sol de frente 
hacia el descanso eterno de tu nombre 
para perderme en imágenes 
que devorarían mis noches 
sobre el laberinto neuronal
de mi plástico inconsciente;
luz de luna de tus rojos ojos 
no dejaron de resguardarme
por cada paso que mal he dado.
Y es hoy, cuando miro el reflejo 
de todo aquello construido
intuyo
que bien podrías haber sido
lo mejor de lo mejor
de mi sueño interior
pero decidiste jugar a la escondida
sin comprender que soy ciego
y vivo del corazón
veo con el corazón
respiro con el corazón
sangro el corazón.
 
 
 

 
 

















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