Devenir
De repente comenzó a llover.
Las gotas salpicaban en el patio.
La imágen de una tarde igual
devenía constantemente en mi cabeza
mientras parado, me encontraba
observando por la ventana hacia fuera
como el viento sacudía las ramas de un
anciano árbol.
Imágen que comenzaba a mezclarse con
otras, ya no de una tarde de lluvia igual,
también todas aquellas tardes
que no existieron ni existirán en el mundo
real comenzaban a participar.
¿De dónde vendrán esas imágenes?
me pregunté...
Y al darme cuenta de que ya no miraba
hacia afuera, sino hacia adentro
perdí la noción del tiempo y el espacio
y hasta de todo aquello que estaba
imaginando...
Cuando volví,
el sol disipaba las nubes negras,
despegando el fondo de la figura
en formas; la sagrada pareidolia.
¿Dónde fui, si es que me fui?
¿Qué será real después de haber estado ahí,
si se le puede decir ahí?
Quizás todo es
un constante devenir.
S

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