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Recuerdo, a veces,
el sonido de la puerta abrirse
al paso de tu luz, 
que bajo símbolos guarda
todos tus designios 
de oro y plata 
al contemplar con ansías 
lo que reflejas.
A veces también recuerdo 
la suave fragancia
de aquello que pertenece
a la nada materializada 
que acompaña al aire que respiro 
por el camino que tránsito
cada vez que entro en sueños 
cuando sale el sol.
Definitivamente siento 
como logras encender 
hasta quemar 
todas las sombras de mi interior,
pequeño sol.
¿Dónde andarás
que no puedo imaginarte hoy?








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